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MENÚ

Guiso de lentejas.

El plato de cuchara reconfortante por excelencia de los hogares y bodegones argentinos, especialmente durante los meses mas frescos. Se elabora cocinando lentamente lentejas con un sofrito base de cebolla, morron y ajo, al que se le suman trozos de carne vacuna (falda o roastbeef), chorizo colorado, panceta ahumada y cubos de papa y zanahoria. Todo se impregna en un caldo especiado con pimenton y comino, logrando un guiso espeso, sustancioso y de un sabor intenso y profundo.

Lasagna de bolognesa, acelga y ricota.

Una variante que aligera un poco la pesadez de la carne pura aportando frescura vegetal. Se alternan las intensas capas de bolognesa con un relleno verde sumamente suave hecho a base de acelga (o espinaca) escurrida y ricota. Esta combinacion no solo aporta humedad extra y aligera la textura general del plato, sino que añade un leve dulzor lactico y notas terrosas que equilibran la acidez del tomate y la fuerza de la carne.

Lasagna de bolognesa.

Un monumento de la cocina italo-argentina. Finas laminas de pasta cocida al dente se intercalan con abundantes capas de salsa bolognesa (un estofado espeso de carne picada y tomate cocido a fuego muy lento) y salsa blanca (bechamel) sedosa. Todo se corona con abundante queso parmesano o mozzarella que se funde y gratina en el horno. Es un plato contundente, denso, rico en grasas lacteas y con una profunda intensidad umami.

Pastel de papas (con aceitunas) y queso.

El emblema de la comida reconfortante hogareña y de bodegon. Una base de "picadillo" de carne picada muy jugosa, cocinada con cebolla, morron, especias (pimenton, comino) y huevo duro, coronada por un pure de papas cremoso que se gratina al horno hasta formar una costra dorada. Las aceitunas le aportan a la mezcla de carne unos estallidos salados, salobres y ligeramente amargos que cortan perfectamente con el dulzor natural de la papa.

Pastel de papas (sin aceitunas) y queso.

La misma base clasica, cremosa y reconfortante, pero con un perfil de sabor mas suave, homogeneo y dulzon. Al omitir las aceitunas, el paladar se centra integramente en el contraste de texturas entre el pure gratinado y la carne especiada, siendo una opcion preferida por quienes buscan sabores menos invasivos o punzantes.

Albondigas a la pomarola.

Un plato casero, abundante y con profundo sabor a tradicion. Pequeñas esferas de carne molida, condimentadas con ajo, perejil y especias, se doran ligeramente antes de terminar su coccion sumergidas en una abundante y espesa salsa pomarola. La coccion a fuego lento permite que las albondigas absorban la acidez dulzona del tomate, la cebolla y el morron, resultando en una carne extremadamente tierna y una salsa con mucho cuerpo y sabor a estofado.

Chorizos a la pomarola.

Un clasico ineludible y reconfortante de los bodegones y las comidas familiares. Los chorizos se doran y luego se cocinan a fuego lento en una rica salsa de tomates (pomarola) junto con cebollas, morrones (pimientos), ajo y, a menudo, un chorrito de vino. Durante esta coccion prolongada, el embutido libera sus jugos y grasas en el tomate, dando como resultado una salsa rustica, espesa, rojiza y sumamente intensa, ideal para "limpiar el plato" con un buen trozo de pan rustico.

Chuletas de cerdo a la plancha a la Barbacoa.

Las magras chuletas a la plancha se benefician enormemente del agregado de salsa barbacoa, que les aporta la humedad que naturalmente les falta en comparacion con la bondiola. El glaseado final le otorga un contraste dulce, ahumado y muy sabroso a la carne firme del carre.

Chuletas de cerdo a la plancha a la Mostaza.

Las chuletas se sirven nappadas (cubiertas) con una salsa de mostaza cremosa. La salsa no solo enriquece el sabor magro del cerdo con su caracteristico toque avinagrado y especiado, sino que tambien funciona como un agente humectante que hace que la carne se sienta mucho mas sedosa al masticar.

Chuletas de cerdo a la plancha.

Un plato rapido, magro y sencillo. Las chuletas se sellan a fuego fuerte en la plancha para lograr un dorado exterior atrapando los jugos. Al ser un corte de fibra apretada y poca grasa, su textura es firme y su sabor es suave y delicado

Churrasquitos de bondiola de cerdo a la Barbacoa al disco.

Un perfil de sabor inspirado en el estilo ahumado. La bondiola se pincela y carameliza con salsa barbacoa, creando un glaseado pegajoso, brillante, dulce y con notas de humo. La combinacion del cerdo graso con el dulzor y la acidez de la barbacoa lo convierte en un plato de sabor muy intenso y goloso.

Churrasquitos de bondiola de cerdo a la Cerveza al disco.

La bondiola se dora y luego se termina de cocinar en una reduccion de cerveza negra, que desglasa los jugos de la carne. El alcohol se evapora dejando un fondo de coccion ligeramente dulce, con un toque de amargor y notas tostadas que complementan a la perfeccion la riqueza grasa de la carne.

Churrasquitos de bondiola de cerdo a la Mostaza al disco.

Una combinacion clasica. Los jugosos churrasquitos de bondiola se bañan en una salsa untuosa a base de mostaza (y a menudo un toque de crema de leche o caldo), que aporta una acidez punzante y un leve picor. Esta salsa corta la pesadez de la grasa del cerdo, logrando un equilibrio excelente en el paladar.

Churrasquitos de bondiola de cerdo al disco.

n corte excepcionalmente tierno y jugoso gracias a su veteado natural de grasa. Al cocinarse a la plancha o parrilla, esa grasa se funde, dorando la superficie y creando una costra ligeramente crujiente mientras el interior se mantiene humedo. Su sabor es profundo, intenso y muy caracteristico de los cortes premium del cerdo.

Higado encebollado.

Un plato tradicional de la cocina casera y de bodegon, reconocido por su alto valor nutritivo y su sabor reconfortante. Consiste en finos y tiernos bifes de higado vacuno sellados rapidamente a la plancha para mantener su jugosidad interior, cocinados sobre una abundante cama de cebollas cortadas en pluma. Las cebollas se rehogan y caramelizan suavemente a fuego lento en los jugos de la carne, con un toque de ajo, laurel y un chorrito de vino blanco o vinagre, logrando un contraste agridulce perfecto que equilibra la intensidad del higado

Lasagna de bolognesa, jamon y queso.

Una version aun mas golosa y decadente de la clasica lasagna. A las tradicionales capas de masa tierna al dente y el espeso estofado de carne (bolognesa), se le intercalan fetas de jamon cocido y abundante queso que se funde con el calor (generalmente mozzarella o queso de maquina). El fiambre aporta un toque salado muy particular que resalta los sabores de la salsa, mientras que el queso extra crea una textura sumamente hilada, rica y cremosa en el interior. Es una opcion de muy alta densidad calorica y profundo sabor umami.

Pata y muslo con crema champiñon.

Los tonos terrosos de los champiñones salteados se unen a la textura suave del muslo. Es un plato de sabores rusticos y otoñales, ideal para disfrutar con un buen acompañamiento que absorba la crema.

Pata y muslo con crema de Curry.

La carne oscura y jugosa de la pata y el muslo se impregna perfectamente de esta salsa calida y aromatica a base de crema y curry, aportando un sabor terroso y muy reconfortante.

Pata y muslo con crema de Mostaza.

La jugosidad natural de este corte contrasta de maravilla con la acidez y el caracter vibrante de la crema de mostaza. Una combinacion clasica con mucha textura.

Pata y muslo con crema de puerro

La suavidad y elegancia del puerro cocido lentamente en crema acompaña la carne oscura del pollo, brindando una experiencia muy delicada y sabrosa sin llegar a invadir el paladar.

Pata y muslo con crema de Verdeo.

El sabor dulzon y herbaceo de la cebolla de verdeo se potencia con los propios jugos de coccion de la pata y el muslo, logrando una salsa untuosa y con mucho sabor a comida casera.

Pata y muslo con salsa Buenos Aires.

Un glaseado espeso y agridulce con salsa de soja, miel y sesamo. Al usar pata y muslo, la carne se carameliza y absorbe intensamente los matices asiaticos de esta reduccion sin secarse.

Pata y muslo con salsa de Limon.

La acidez fresca del limon emulsionado corta de forma excelente con el mayor contenido graso de la pata y el muslo, equilibrando el plato y dejandolo liviano al estomago.

Pata y muslo con salsa Roquefort.

Un plato rustico y sumamente potente. El queso azul fundido en crema envuelve la carne oscura del pollo, resultando en un bocado denso, salado y con gran presencia en el paladar.

Pata y muslo con salsa Suiza.

Una preparacion que suele gratinarse. La pata y el muslo quedan bajo una capa de salsa blanca y queso fundido. Resulta una opcion extra jugosa gracias a la grasa natural que aporta el corte de ave.

Pata y muslo de pollo con salsa de naranja.

Una combinacion irresistible de texturas y sabores agridulces. La carne oscura de la pata y el muslo, naturalmente tierna y jugosa, se impregna a la perfeccion con la reduccion brillante de naranja. El resultado es un bocado humedo y muy sabroso, donde la frescura y la acidez del citrico equilibran el mayor contenido graso de este corte de ave.

Pechuga de pollo con crema champiñon.

De marcado perfil rustico y terroso. Los champiñones frescos se doran en manteca y se integran a una base de crema de leche. La salsa adopta un color oscuro y concentra los sabores del hongo, haciendo del plato una opcion muy reconfortante.

Pechuga de pollo con crema de Curry.

Un plato calido y aromatico. La pechuga de pollo se sirve bañada en una salsa sedosa a base de crema de leche infusionada con especias de curry y un ligero toque de curcuma. Tiene un perfil terroso, dulce y muy sutilmente picante.

Pechuga de pollo con crema de Mostaza.

Clasica y elegante, combina la riqueza de la crema de leche con la acidez y el caracter vibrante de la mostaza (usualmente Dijon y/o antigua en grano). El resultado es una salsa que limpia el paladar y realza el sabor suave del ave.

Pechuga de pollo con crema de puerro.

Muy similar a la de verdeo, pero con un perfil mas sutil, dulce y elegante. El puerro se cocina lentamente hasta deshacerse en la crema de leche, aportando una textura ligeramente mas densa y un aroma inconfundible y delicado

Pechuga de pollo con crema de Verdeo.

Una de las preparaciones mas tradicionales. Se elabora pochando cebollita de verdeo (cebolleta) hasta que este tierna, desglasando con un toque de vino blanco y añadiendo crema. Tiene un sabor dulzon, ligeramente herbaceo y muy suave.

Pechuga de pollo con crema Roquefort

Un plato potente y para paladares fuertes. La salsa funde crema de leche con queso azul (Roquefort o similar), creando una cobertura densa, untuosa y muy sabrosa con notas saladas y un fondo picante caracteristico de los hongos del queso.

Pechuga de pollo con salsa Buenos Aires.

Esta salsa de influencia asiatica (muy popular en el sushi argentino) es un glaseado agridulce y espeso elaborado a base de salsa de soja, miel (o azucar) y semillas de sesamo tostadas. Aporta un contraste salado y acaramelado muy intenso a la carne, dejando un acabado brillante.

Pechuga de pollo con salsa de Limon.

Fresca y ligera. Se prepara emulsionando jugo de limon fresco con manteca, un poco de caldo y, en algunas versiones, un chorrito fino de crema. Su perfil citrico corta maravillosamente cualquier pesadez y mantiene el plato ligero.Calorias: 340 kcal

Pechuga de pollo con salsa de naranja.

Un plato que aporta un toque agridulce y distintivo al menu tradicional. La pechuga de pollo, magra y tierna, se sella cuidadosamente hasta dorar y luego se termina de cocinar en una reduccion suave y brillante a base de jugo de naranja natural, combinada con sutiles notas de miel y especias. El resultado es una carne muy jugosa, envuelta en una salsa aromatica y ligeramente almibarada que equilibra a la perfeccion el dulzor con la vibrante acidez citrica.

Pechuga de pollo con salsa de Pimienta.

Un plato con caracter y un toque especiado. La salsa suele llevar granos de pimienta negra o verde machacados, reducidos con coñac o vino, y ligados con crema de leche o demi-glace. Deja un picor estimulante en la garganta y mucho aroma.

Pechuga de pollo con salsa Suiza.

Un emblema de los bodegones. La suprema se cubre con una untuosa salsa blanca (bechamel) y abundante queso (gruyere, muzzarella o reggianito), para luego llevarse a gratinar. El resultado es una capa dorada, cremosa y reconfortante

Asado de tira a la cacerola.

Una preparacion de coccion lenta y prolongada que transforma un corte tipicamente parrillero en una carne que se deshace al toque del tenedor. El asado con hueso se brasea en una cacerola tapada, permitiendo que su abundante colageno y grasa intramuscular se fundan lentamente, enriqueciendo un fondo de coccion (generalmente con vino y caldo) que resulta en una salsa oscura, gelatinosa y de un sabor a carne vacuno profundamente intenso.

Bifes a la criolla al disco.

Un plato rustico y sumamente aromatico cocinado en el tradicional disco de arado. El roastbeef, un corte fibroso pero sabroso, se ablanda al cocinarse en sus propios jugos junto a una generosa salsa criolla caliente a base de cebollas, pimientos morrones y tomates. El disco de hierro aporta un ligero toque ahumado y tostado, resultando en un estofado vibrante, colorido y muy jugoso.

Carne al horno.

Un horneado hogareño clasico, utilizando cortes como colita de cuadril, tapa de asado o peceto. La carne se asa a temperatura media-alta, logrando una costra exterior dorada y caramelizada mientras el centro conserva sus jugos y un color rosado. Su perfil es puro sabor a carne, con la textura firme caracteristica del horneado en seco.

Estofado de ternera al disco.

Un clasico de la olla casera. Trozos de carne de ternera (generalmente paleta, roastbeef o tortuguita) dorados y luego estofados a fuego lento en una salsa de tomate espesa, condimentada con hierbas como laurel y oregano, y perfumada con ajo y cebolla. La coccion suave y humeda rompe las fibras de la carne, dejandola extremadamente tierna y empapada del dulzor acido del tomate.

Matambre a la pizza.

Un plato que combina la tradicion parrillera con la pasion pizzera. El matambre, un corte delgado pero fibroso de la vaca, suele tiernizarse previamente (a menudo hirviendolo en leche o caldo). Luego, se dispone extendido sobre la parrilla o asadera y se cubre como si fuera una masa de pizza: salsa de tomate, mozzarella abundante, oregano, aceitunas. La base de carne queda dorada y crujiente en los bordes, sosteniendo una rica cubierta de queso derretido.

Matambre al verdeo.

Una variante sumamente sabrosa y festiva que sustituye la clasica cubierta de tomate y muzza por una salsa untuosa y aromatica. El matambre vacuno, previamente tiernizado para suavizar sus fibras, se baña en una salsa a base de cebolla de verdeo finamente picada, vino blanco, caldo y crema de leche. La combinacion de la carne con la frescura sutil de las hojas verdes y la suavidad de la crema resulta en un plato rico, de salsa espesa y reconfortante, ideal para acompañar con pure.

Milanesa de carne a la fugazzeta.

Una variante inspirada en la clasica pizza porteña. La base crujiente de la milanesa de carne se cubre con generoso queso mozzarella y una capa superior de cebollas cortadas en pluma, previamente salteadas o sudadas. Al hornearse, el queso se derrite y las cebollas terminan de dorarse, aportando un dulzor aromatico intenso que contrasta con el empanado. Suele llevar un toque de oregano.

Milanesa de carne a la napolitana.

La milanesa tradicional elevada a plato principal festivo. Sobre la milanesa ya cocida se añade una capa de salsa de tomate, una feta de jamon cocido y abundante queso mozzarella (o cuartirolo). Se lleva al horno fuerte para que el queso se funda y gratine, fusionando la textura crujiente de la base con la cremosidad lactea y la frescura del tomate en la superficie.

Milanesa de carne.

El pilar de la mesa argentina. Una feta de carne vacuna magra (peceto) pasada por una mezcla de huevo condimentado (ajo, perejil, sal) y empanada en pan rallado. Se frie hasta que la costra exterior queda dorada y crujiente, sellando en el interior una carne tierna y de sabor clasico.

Milanesa de pollo a la napolitana.

Utilizando la misma tecnica de cobertura (salsa de tomate, jamon y queso fundido) que la version de carne vacuna, pero sobre una milanesa de pechuga de pollo. El resultado es un plato un poco mas suave al paladar, donde la carne blanca y de sabor delicado del pollo cede el protagonismo a la intensidad umami del gratinado napolitano.

Milanesa de pollo a la suiza.

Una preparacion suntuosa y muy cremosa. La milanesa de pollo se cubre con una salsa blanca (bechamel) o crema de leche espesa, sobre la cual se coloca abundante queso (idealmente tipo gruyère o queso parmesano) que se gratina al horno. Es un plato pesado, sedoso y de notas lacticas muy presentes que empapan el pan rallado, ablandando ligeramente la costra superior.

Milanesa de pollo.

Otro pilar indiscutido de la cocina de bodegon y de los hogares argentinos. Consiste en pechugas (supremas) o muslos de pollo deshuesados, aplanados suavemente y sumergidos en el clasico ligue de huevo condimentado con ajo y perejil fresco. Luego se rebozan en pan rallado y se cocinan (tradicionalmente fritas o al horno) hasta lograr una costra dorada, uniforme y muy crujiente, manteniendo la carne blanca tierna y jugosa en su interior.

Osobuco al disco al vino tinto.

Un plato de resistencia y profundo sabor. Las gruesas rodajas de osobuco (con su hueso central lleno de tuetano) se sellan y luego se estofan pacientemente en el disco de arado bañadas en vino tinto y caldo. El alcohol se evapora, dejando una salsa espesa, oscura y aterciopelada, mientras que el tuetano se funde, aportando una riqueza inigualable y una textura mantecosa a la carne fibrosa que termina por separarse del hueso.

Pechuga rellena de espinaca.

Una opcion muy magra, colorida y elegante. La pechuga de pollo se abre al medio y se rellena con una mezcla de espinaca cocida (frecuentemente combinada con ajo y un poco de ricota o queso descremado) para luego hornearse. El relleno vegetal ayuda a mantener la humedad interior de la carne blanca, ofreciendo un bocado tierno, muy ligero y con un perfil herbaceo.

Pollo al disco

Un emblema de la gastronomia de campo y bodegon argentina, preparado tradicionalmente al fuego vivo. Se compone de presas de pollo selladas y doradas que luego se cocinan a fuego lento junto a una gran variedad de vegetales: cebollas, morrones de colores, ajo, zanahorias en rodajas y arvejas. Todo se desglasa con vino blanco o cerveza y un caldo bien especiado con aji molido, pimenton dulce y laurel, incorporando ademas rodajas de papa que absorben todos los jugos. El resultado es un plato sustancioso, de carne muy jugosa y una salsa espesa y aromatica ideal para acompañar con pan.

Arroz con leche con chocolate.

Una version indulgente orientada a los fanaticos del cacao. Al arroz cocido en leche se le incorpora cacao amargo en polvo o chocolate semi amargo fundido durante el proceso final, logrando un postre de textura densa, color oscuro profundo, con un sabor reconfortante a postre de chocolate casero pero conservando la estructura clasica de granos tiernos.

Arroz con leche con coco.

Una adaptacion exotica y sedosa. El postre se tapea con ralladura de coco, aportando notas tropicales, un dulzor natural muy sutil y una textura sumamente untuosa y pesada en el paladar.

Arroz con leche con dulce de leche.

La maxima expresion del postre criollo. Se trata de la base tradicional de arroz con leche a la que se le integra generosamente una buena cucharada de dulce de leche repostero directamente en la mezcla caliente (o se sirve con un copete importante en la superficie), unificando la textura cremosa del arroz con el sabor acaramelado, denso e intenso del dulce nacional.

Arroz con leche con limon.

Una variante citrica y refrescante del clasico arroz con leche. Durante la coccion lenta en leche, se enfatiza la incorporacion de zester o finas cascaras de limon (y a veces un toque de su jugo sutil), logrando que el fondo lacteo y almidonado adopte un perfume vibrante, limpio y ligeramente acido que corta la dulzura general del postre.

Arroz con leche.

Un clasico reconfortante de la cocina tradicional. Granos de arroz cocidos lentamente a fuego muy bajo en leche entera aromatizada con piel de limon y ramitas de canela, hasta que liberan su almidon natural logrando una textura espesa, cremosa y untuosa. Se sirve frio o templado, espolvoreado con abundante canela en polvo por encima.

Flan de huevo.

El rey indiscutido de los postres de bodegon. Un flan casero de textura firme pero sedosa, elaborado con huevos enteros, leche y azucar, coronado con una capa generosa de caramelo liquido oscuro y brillante

Focaccia de aceitunas.

Un pan plano de origen italiano, de miga aireada, alveolada y sumamente esponjosa, con una corteza exterior crujiente generosamente pincelada con aceite de oliva. Esta version esta salpicada y enriquecida con aceitunas (negras o verdes) enteras o en rodajas que se hunden levemente en la superficie durante el levado, aportando notas saladas, un toque rustico y un profundo aroma a aceite de oliva virgen y romero.

Focaccia de cebolla.

Una variedad clasica de pan plano italiano caracterizada por una miga suave, esponjosa y llena de alveolos, cubierta de una generosa capa de cebollas cortadas en juliana fina. Las cebollas se confitan suavemente con el aceite de oliva durante el horneado, adquiriendo un dulzor caramelizado pronunciado que contrasta perfectamente con la costra dorada, salada y crujiente de la focaccia.

Gelatina de Frambuesa.

Postre fresco, ligero y translucido a base de colageno hidrolizado y saborizantes frutales. Tiene una consistencia temblorosa, sumamente refrescante y de aporte calorico muy bajo, ideal para cerrar una comida pesada de bodegon.

Gelatina de Frutilla.

Postre fresco, ligero y translucido a base de colageno hidrolizado y saborizantes frutales. Tiene una consistencia temblorosa, sumamente refrescante y de aporte calorico muy bajo, ideal para cerrar una comida pesada de bodegon.

Gelatina de Manzana.

Postre fresco, ligero y translucido a base de colageno hidrolizado y saborizantes frutales. Tiene una consistencia temblorosa, sumamente refrescante y de aporte calorico muy bajo, ideal para cerrar una comida pesada de bodegon.

Pan de campo

Un pan tradicional rustico de corteza firme, rustica y ligeramente tostada, con una miga densa pero tierna, de alveolos medianos y un marcado sabor a trigo autentico. Ideal para acompañar picadas, untar con quesos o salsas, o disfrutar simplemente con un toque de aceite de oliva.

Postre cheescake.

Un clasico irresistible y muy pedido. Se trata de unpostre de queso de textura untuosa, densa y suavemente avainillada, sostenida por una base firme y crocante elaborada con galletitas dulces trituradas y manteca. Su cremosidad profunda y el sutil toque acido del queso crema la convierten en el postre ideal para cerrar una comida abundante, equilibrando dulzor y riqueza en cada bocado.

Postre cheesecake de damascos.

Una variante fresca y deliciosa de la clasica tarta de queso. Sobre su caracteristica base crujiente de galletitas y manteca, descansa un relleno de queso crema denso y untuoso. El toque distintivo lo aporta una generosa cobertura de mermelada o compota de damascos, cuya dulzura aterciopelada y sutil acidez frutal contrastan a la perfeccion con la riqueza lactea del postre, logrando un equilibrio de sabores exquisito.

Postre cheesecake de frutilla.

Probablemente la combinacion mas tradicional y amada para la tarta de queso. Sobre la clasica base de galleta crujiente y el untuoso y rico relleno de queso crema, se despliega una abundante cubierta de salsa, jalea o mermelada de frutillas. Este topping rojo intenso aporta una dulzura frutal irresistible y una acidez vibrante que corta de maravilla con la pesadez lactea del postre, logrando un bocado perfecto.

Postre cheesecake de Frutos del bosque.

Una porcion indulgente del clasico pastel de queso reinterpretado, adaptado al paladar local. Presenta una base compacta y crocante de galletitas trituradas unidas con manteca, que sostiene un relleno denso, muy cremoso y con el caracteristico toque ligeramente acido del queso crema. La corona del postre es una abundante y brillante compota o jalea casera de frutos del bosque (frutillas, moras, arandanos y frambuesas), que aporta el equilibrio exacto de frescura, acidez y dulzor para cortar con la riqueza del queso.

Postre cheesecake de naranja.

Una propuesta citrica y refrescante que reinventa el clasico postre. Mantiene su caracteristica base crocante de galletitas trituradas y el centro cremoso, suave y denso a base de queso. Se corona con una jalea, curd o mermelada artesanal de naranjas, que aporta un brillo espectacular y un contraste citrico brillante, dulce y con ese toque sutilmente amargo de la fruta, ideal para limpiar el paladar tras una comida contundente.

Postre Chocotorta.

El postre emblema de la reposteria moderna argentina. Capas sucesivas de galletitas Chocolinas humedecidas en cafe suave o leche, unidas firmemente por una mezcla espesa y untuosa de queso crema y dulce de leche repostero en partes iguales. Se sirve frio, con una textura compacta que se funde en la boca, combinando el amargor suave del chocolate con la intensidad del dulce de leche.

Postre Coquitorta.

Una variante creativa inspirada en el clasico argentino, adaptada para los amantes del coco. Consiste en galletitas de chocolate o vainilla humedecidas en leche (o chocolatada), intercaladas con una crema densa y dulce elaborada a base de dulce de leche repostero mezclado con abundante ralladura y escamas de coco tostado. Su textura es humeda, compacta y de un marcado sabor tropical y acaramelado.

Postre Tiramisu.

Una reinterpretacion local del clasico postre italiano. Capas de vainillas (bizcochos de soletilla) suavemente humedecidas en cafe fuerte (a veces con un toque de licor o cognac), alternadas con una crema aireada, untuosa y rica a base de queso crema o mascarpone, y cubiertas con una fina capa de cacao amargo en polvo que aporta un contraste amargo y elegante.

Arroz a la italiana.

Una version mas aromatica del arroz. Suele prepararse sofrito con ajo o cebolla en aceite de oliva, cocinado con caldo y enriquecido con queso rallado, hierbas frescas (como albahaca o perejil) y a veces cubitos de tomate. Tiene notas sabrosas y un toque untuoso.

Arroz bechamel.

Un plato de arroz sumamente reconfortante, de consistencia cremosa y envolvente. El arroz blanco cocido se mezcla e integra generosamente con una salsa bechamel (salsa blanca) suave y espesa, a menudo enriquecida con queso rallado y una pizca de nuez moscada. Al llevarlo brevemente al horno o servirse humeante, adquiere una textura sedosa donde cada grano queda abrazado por la cremosidad de la salsa lactea.

Arroz blanco.

Granos de arroz hervidos al dente, sueltos y de sabor neutro. Funciona como la base por excelencia para acompañar todo tipo de guisos, carnes con salsa o preparaciones muy condimentadas, ya que absorbe perfectamente los jugos del plato principal.

Arroz jardinera.

Arroz blanco salteado o mezclado con una colorida variedad de vegetales en cubitos (zanahoria, arvejas, choclo y pimiento). Aporta notas dulces, frescura visual y una textura variada que enriquece notablemente al arroz simple.

Bastones de polenta.

Polenta cocida, enfriada hasta solidificar, cortada en bastones y cocinada al horno o frita hasta lograr una superficie exterior crujiente y un interior suave y cremoso. Tienen un sabor rustico a maiz muy reconfortante.

Cuscus.

Semola de trigo duro hidratada que adopta una textura ligera, granulada y esponjosa. Absorbe rapidamente los aromas del caldo o aceite de oliva con el que se prepara, ofreciendo un bocado aireado, sutil y de rapida digestion.

Espinacas a la crema.

Hojas de espinaca cocidas y reducidas, sumergidas en una salsa blanca o crema de leche espesa, a menudo perfumadas con un toque de ajo y queso rallado gratinado. Es una guarnicion untuosa, rica y de sabor profundo que suaviza el amargor natural de la hoja verde.

Humus.

Una cremosa pasta de garbanzos triturados con pasta de sesamo (tahin), jugo de limon, ajo y aceite de oliva. Aunque a menudo se usa como dip, como guarnicion aporta una textura untuosa, notas terrosas, citricas y un alto contenido de proteinas vegetales.

Papas a la crema.

Una guarnicion rica, untuosa y muy popular en los bodegones, ideal para acompañar carnes rojas o aves. Consiste en papas cortadas en rodajas o cubos, cocinadas y bañadas en una abundante y espesa crema de leche, sutilmente condimentada con ajo, pimienta blanca y nuez moscada. A menudo se terminan en el horno para lograr que la crema reduzca, abrace la papa, y se forme una capa superior ligeramente dorada y gratinada (especialmente si llevan queso). El resultado es un bocado muy tierno que se deshace en la boca.

Papas al natural a la provenzal.

Una guarnicion sencilla pero con mucho caracter, ideal para aportar frescura y un toque picante a platos de bodegon. Las papas, hervidas enteras o en cubos hasta quedar tiernas (al natural), se escurren y, aun calientes, se rocian abundantemente con la clasica mezcla provenzal argentina: ajo finamente picado, perejil fresco abundante, un chorrito de aceite (de oliva o girasol) y, a veces, un toque de vinagre o jugo de limon. El calor de la papa ayuda a liberar los aromas del ajo y el perejil sin llegar a cocinarlos, resultando en un acompañamiento vibrante,

Papas al natural.

La forma mas simple y limpia de disfrutar la papa. Se cortan en cubos o trozos y se hierven en agua con sal hasta alcanzar una textura tierna y suave. Su perfil es neutro, con un ligero dulzor natural almidonado, siendo la guarnicion mas baja en grasas.

Papas en cuñas.

Papas cortadas en gajos gruesos con piel, condimentadas con pimenton, oregano y aceite, y horneadas hasta dorar. Presentan un exterior rustico y tostado con un interior tierno y harinoso.

Papas ralladas al horno.

Conocidas popularmente como papas pay, se obtienen rallando papas, llevandolas al horno con una crema y especias, logrando una capa crocante. Aportan una textura crujiente ideal para contrastar con carnes suaves o salsas.

Pure de papas.

Un clasico imperdible. Papas hervidas y pisadas hasta obtener una consistencia suave, enriquecidas generosamente con manteca, leche y un toque de nuez moscada. Su textura es sedosa, fundente y reconfortante en el paladar.

Pure mixto.

Una variante colorida y ligeramente mas dulce que el pure tradicional. Se elabora combinando papas y batatas (o zapallo/calabaza) pisadas juntas con manteca y leche. La mezcla aporta un contraste sutil de sabores entre el almidon de la papa y el dulzor caracteristico de la batata o el zapallo.

Verduras salteadas (de estacion).

Un mix de vegetales frescos (como zucchini, zanahoria, cebolla, morron y chauchas) salteados rapidamente a fuego fuerte en wok o sarten con un toque de aceite de oliva. Conservan una textura firme y crujiente (al dente), resaltando los sabores naturales y aportando gran colorido.

extra crema champiñon.

Rica y terrosa, elaborada con crema de leche fresca y laminas de champiñones dorados. Un acompañamiento sofisticado, humedo y profundamente reconfortante.

extra crema de Curry.

Una porcion adicional de nuestra suave y aromatica salsa de curry, elaborada con una base sedosa de crema. Ideal para bañar carnes, enriquecer un arroz blanco o simplemente dale mas a tu viandazzo

extra crema de Mostaza.

Untuosa y de sabor intenso, elaborada con crema de leche fresca y una mezcla de mostazas. Perfecta para realzar pechugas de pollo o darle un giro distinto a cualquier milanesa clasica.

extra crema de puerro.

Suave y ligeramente dulce, esta salsa combina la untuosidad de la crema de leche con anillos de puerro salteados lentamente hasta quedar tiernos y traslucidos.

extra crema de Verdeo.

La tradicional y amada salsa de los bodegones porteños. Hecha a base de crema de leche y muchisima cebolla de verdeo tiernizada en manteca. Un viaje de ida para bañar carnes o papas.

extra crema Roquefort

Intensa y de gran caracter. Una crema espesa fundida con autentico queso azul (roquefort), ideal para salsear carnes rojas o para los verdaderos amantes de los sabores fuertes y persistentes.

extra pomarola.

La clasica salsa de tomate casera de la abuela, con su base de sofrito de cebolla, morron y zanahoria, cocinada a fuego lento. Ideal para salsear guarniciones o para los devotos de mojar el pancito al final.

extra salsa Buenos Aires.

Una porcion extra de esta clasica y deliciosa salsa de bodegon, que combina el dulzor de una ligera reduccion, toques acaramelados, especias y un dejo agridulce que resalta cualquier corte de carne.

extra salsa de Limon.

Ligera, aterciopelada y citrica. Una emulsion suave con jugo de limon natural que aporta una frescura vibrante, ideal para cortar la pesadez y realzar aves o pescados.

extra salsa de naranja.

Agridulce, almibarada y brillante. Una reduccion casera a base de jugo de naranja natural. Perfecta para darle un toque citrico y humedo a las carnes blancas.

extra salsa de Pimienta.

Clasica salsa cremosa salpicada con granos de pimienta negra, algunos enteros y otros recien molidos. Aporta un retrogusto picante, calido y elegante.

extra salsa Suiza.

Una porcion adicional de nuestra delicada salsa blanca (bechamel) enriquecida con una generosa mezcla de quesos fundidos. Muy cremosa y suave, excelente para gratinar o acompañar carnes blancas.

Clasicas

Los indiscutidos, los favoritos y sabrozos. Si buscás ir a lo seguro y disfrutar de ese sabor que ya conocés y te encanta, esta es tu sección. Los clásicos que no necesitan presentación, listos para calmar el antojo.

Estos productos incluyen una guarnición a elegir — ¡sin costo adicional!

Guiso de lentejas.

El plato de cuchara reconfortante por excelencia de los hogares y bodegones argentinos, especialmente durante los meses mas frescos. Se elabora cocinando lentamente lentejas con un sofrito base de cebolla, morron y ajo, al que se le suman trozos de carne vacuna (falda o roastbeef), chorizo colorado, panceta ahumada y cubos de papa y zanahoria. Todo se impregna en un caldo especiado con pimenton y comino, logrando un guiso espeso, sustancioso y de un sabor intenso y profundo.

Lasagna de bolognesa, acelga y ricota.

Una variante que aligera un poco la pesadez de la carne pura aportando frescura vegetal. Se alternan las intensas capas de bolognesa con un relleno verde sumamente suave hecho a base de acelga (o espinaca) escurrida y ricota. Esta combinacion no solo aporta humedad extra y aligera la textura general del plato, sino que añade un leve dulzor lactico y notas terrosas que equilibran la acidez del tomate y la fuerza de la carne.

Lasagna de bolognesa.

Un monumento de la cocina italo-argentina. Finas laminas de pasta cocida al dente se intercalan con abundantes capas de salsa bolognesa (un estofado espeso de carne picada y tomate cocido a fuego muy lento) y salsa blanca (bechamel) sedosa. Todo se corona con abundante queso parmesano o mozzarella que se funde y gratina en el horno. Es un plato contundente, denso, rico en grasas lacteas y con una profunda intensidad umami.

Pastel de papas (con aceitunas) y queso.

El emblema de la comida reconfortante hogareña y de bodegon. Una base de "picadillo" de carne picada muy jugosa, cocinada con cebolla, morron, especias (pimenton, comino) y huevo duro, coronada por un pure de papas cremoso que se gratina al horno hasta formar una costra dorada. Las aceitunas le aportan a la mezcla de carne unos estallidos salados, salobres y ligeramente amargos que cortan perfectamente con el dulzor natural de la papa.

Pastel de papas (sin aceitunas) y queso.

La misma base clasica, cremosa y reconfortante, pero con un perfil de sabor mas suave, homogeneo y dulzon. Al omitir las aceitunas, el paladar se centra integramente en el contraste de texturas entre el pure gratinado y la carne especiada, siendo una opcion preferida por quienes buscan sabores menos invasivos o punzantes.

Albondigas a la pomarola.

Un plato casero, abundante y con profundo sabor a tradicion. Pequeñas esferas de carne molida, condimentadas con ajo, perejil y especias, se doran ligeramente antes de terminar su coccion sumergidas en una abundante y espesa salsa pomarola. La coccion a fuego lento permite que las albondigas absorban la acidez dulzona del tomate, la cebolla y el morron, resultando en una carne extremadamente tierna y una salsa con mucho cuerpo y sabor a estofado.

Chorizos a la pomarola.

Un clasico ineludible y reconfortante de los bodegones y las comidas familiares. Los chorizos se doran y luego se cocinan a fuego lento en una rica salsa de tomates (pomarola) junto con cebollas, morrones (pimientos), ajo y, a menudo, un chorrito de vino. Durante esta coccion prolongada, el embutido libera sus jugos y grasas en el tomate, dando como resultado una salsa rustica, espesa, rojiza y sumamente intensa, ideal para "limpiar el plato" con un buen trozo de pan rustico.

Chuletas de cerdo a la plancha a la Barbacoa.

Las magras chuletas a la plancha se benefician enormemente del agregado de salsa barbacoa, que les aporta la humedad que naturalmente les falta en comparacion con la bondiola. El glaseado final le otorga un contraste dulce, ahumado y muy sabroso a la carne firme del carre.

Chuletas de cerdo a la plancha a la Mostaza.

Las chuletas se sirven nappadas (cubiertas) con una salsa de mostaza cremosa. La salsa no solo enriquece el sabor magro del cerdo con su caracteristico toque avinagrado y especiado, sino que tambien funciona como un agente humectante que hace que la carne se sienta mucho mas sedosa al masticar.

Chuletas de cerdo a la plancha.

Un plato rapido, magro y sencillo. Las chuletas se sellan a fuego fuerte en la plancha para lograr un dorado exterior atrapando los jugos. Al ser un corte de fibra apretada y poca grasa, su textura es firme y su sabor es suave y delicado

Churrasquitos de bondiola de cerdo a la Barbacoa al disco.

Un perfil de sabor inspirado en el estilo ahumado. La bondiola se pincela y carameliza con salsa barbacoa, creando un glaseado pegajoso, brillante, dulce y con notas de humo. La combinacion del cerdo graso con el dulzor y la acidez de la barbacoa lo convierte en un plato de sabor muy intenso y goloso.

Churrasquitos de bondiola de cerdo a la Cerveza al disco.

La bondiola se dora y luego se termina de cocinar en una reduccion de cerveza negra, que desglasa los jugos de la carne. El alcohol se evapora dejando un fondo de coccion ligeramente dulce, con un toque de amargor y notas tostadas que complementan a la perfeccion la riqueza grasa de la carne.

Churrasquitos de bondiola de cerdo a la Mostaza al disco.

Una combinacion clasica. Los jugosos churrasquitos de bondiola se bañan en una salsa untuosa a base de mostaza (y a menudo un toque de crema de leche o caldo), que aporta una acidez punzante y un leve picor. Esta salsa corta la pesadez de la grasa del cerdo, logrando un equilibrio excelente en el paladar.

Churrasquitos de bondiola de cerdo al disco.

n corte excepcionalmente tierno y jugoso gracias a su veteado natural de grasa. Al cocinarse a la plancha o parrilla, esa grasa se funde, dorando la superficie y creando una costra ligeramente crujiente mientras el interior se mantiene humedo. Su sabor es profundo, intenso y muy caracteristico de los cortes premium del cerdo.

Higado encebollado.

Un plato tradicional de la cocina casera y de bodegon, reconocido por su alto valor nutritivo y su sabor reconfortante. Consiste en finos y tiernos bifes de higado vacuno sellados rapidamente a la plancha para mantener su jugosidad interior, cocinados sobre una abundante cama de cebollas cortadas en pluma. Las cebollas se rehogan y caramelizan suavemente a fuego lento en los jugos de la carne, con un toque de ajo, laurel y un chorrito de vino blanco o vinagre, logrando un contraste agridulce perfecto que equilibra la intensidad del higado

Lasagna de bolognesa, jamon y queso.

Una version aun mas golosa y decadente de la clasica lasagna. A las tradicionales capas de masa tierna al dente y el espeso estofado de carne (bolognesa), se le intercalan fetas de jamon cocido y abundante queso que se funde con el calor (generalmente mozzarella o queso de maquina). El fiambre aporta un toque salado muy particular que resalta los sabores de la salsa, mientras que el queso extra crea una textura sumamente hilada, rica y cremosa en el interior. Es una opcion de muy alta densidad calorica y profundo sabor umami.

Pata y muslo con crema champiñon.

Los tonos terrosos de los champiñones salteados se unen a la textura suave del muslo. Es un plato de sabores rusticos y otoñales, ideal para disfrutar con un buen acompañamiento que absorba la crema.

Pata y muslo con crema de Curry.

La carne oscura y jugosa de la pata y el muslo se impregna perfectamente de esta salsa calida y aromatica a base de crema y curry, aportando un sabor terroso y muy reconfortante.

Pata y muslo con crema de Mostaza.

La jugosidad natural de este corte contrasta de maravilla con la acidez y el caracter vibrante de la crema de mostaza. Una combinacion clasica con mucha textura.

Pata y muslo con crema de puerro

La suavidad y elegancia del puerro cocido lentamente en crema acompaña la carne oscura del pollo, brindando una experiencia muy delicada y sabrosa sin llegar a invadir el paladar.

Pata y muslo con crema de Verdeo.

El sabor dulzon y herbaceo de la cebolla de verdeo se potencia con los propios jugos de coccion de la pata y el muslo, logrando una salsa untuosa y con mucho sabor a comida casera.

Pata y muslo con salsa Buenos Aires.

Un glaseado espeso y agridulce con salsa de soja, miel y sesamo. Al usar pata y muslo, la carne se carameliza y absorbe intensamente los matices asiaticos de esta reduccion sin secarse.

Pata y muslo con salsa de Limon.

La acidez fresca del limon emulsionado corta de forma excelente con el mayor contenido graso de la pata y el muslo, equilibrando el plato y dejandolo liviano al estomago.

Pata y muslo con salsa Roquefort.

Un plato rustico y sumamente potente. El queso azul fundido en crema envuelve la carne oscura del pollo, resultando en un bocado denso, salado y con gran presencia en el paladar.

Pata y muslo con salsa Suiza.

Una preparacion que suele gratinarse. La pata y el muslo quedan bajo una capa de salsa blanca y queso fundido. Resulta una opcion extra jugosa gracias a la grasa natural que aporta el corte de ave.

Pata y muslo de pollo con salsa de naranja.

Una combinacion irresistible de texturas y sabores agridulces. La carne oscura de la pata y el muslo, naturalmente tierna y jugosa, se impregna a la perfeccion con la reduccion brillante de naranja. El resultado es un bocado humedo y muy sabroso, donde la frescura y la acidez del citrico equilibran el mayor contenido graso de este corte de ave.

Pechuga de pollo con crema champiñon.

De marcado perfil rustico y terroso. Los champiñones frescos se doran en manteca y se integran a una base de crema de leche. La salsa adopta un color oscuro y concentra los sabores del hongo, haciendo del plato una opcion muy reconfortante.

Pechuga de pollo con crema de Curry.

Un plato calido y aromatico. La pechuga de pollo se sirve bañada en una salsa sedosa a base de crema de leche infusionada con especias de curry y un ligero toque de curcuma. Tiene un perfil terroso, dulce y muy sutilmente picante.

Pechuga de pollo con crema de Mostaza.

Clasica y elegante, combina la riqueza de la crema de leche con la acidez y el caracter vibrante de la mostaza (usualmente Dijon y/o antigua en grano). El resultado es una salsa que limpia el paladar y realza el sabor suave del ave.

Pechuga de pollo con crema de puerro.

Muy similar a la de verdeo, pero con un perfil mas sutil, dulce y elegante. El puerro se cocina lentamente hasta deshacerse en la crema de leche, aportando una textura ligeramente mas densa y un aroma inconfundible y delicado

Pechuga de pollo con crema de Verdeo.

Una de las preparaciones mas tradicionales. Se elabora pochando cebollita de verdeo (cebolleta) hasta que este tierna, desglasando con un toque de vino blanco y añadiendo crema. Tiene un sabor dulzon, ligeramente herbaceo y muy suave.

Pechuga de pollo con crema Roquefort

Un plato potente y para paladares fuertes. La salsa funde crema de leche con queso azul (Roquefort o similar), creando una cobertura densa, untuosa y muy sabrosa con notas saladas y un fondo picante caracteristico de los hongos del queso.

Pechuga de pollo con salsa Buenos Aires.

Esta salsa de influencia asiatica (muy popular en el sushi argentino) es un glaseado agridulce y espeso elaborado a base de salsa de soja, miel (o azucar) y semillas de sesamo tostadas. Aporta un contraste salado y acaramelado muy intenso a la carne, dejando un acabado brillante.

Pechuga de pollo con salsa de Limon.

Fresca y ligera. Se prepara emulsionando jugo de limon fresco con manteca, un poco de caldo y, en algunas versiones, un chorrito fino de crema. Su perfil citrico corta maravillosamente cualquier pesadez y mantiene el plato ligero.Calorias: 340 kcal

Pechuga de pollo con salsa de naranja.

Un plato que aporta un toque agridulce y distintivo al menu tradicional. La pechuga de pollo, magra y tierna, se sella cuidadosamente hasta dorar y luego se termina de cocinar en una reduccion suave y brillante a base de jugo de naranja natural, combinada con sutiles notas de miel y especias. El resultado es una carne muy jugosa, envuelta en una salsa aromatica y ligeramente almibarada que equilibra a la perfeccion el dulzor con la vibrante acidez citrica.

Pechuga de pollo con salsa de Pimienta.

Un plato con caracter y un toque especiado. La salsa suele llevar granos de pimienta negra o verde machacados, reducidos con coñac o vino, y ligados con crema de leche o demi-glace. Deja un picor estimulante en la garganta y mucho aroma.

Pechuga de pollo con salsa Suiza.

Un emblema de los bodegones. La suprema se cubre con una untuosa salsa blanca (bechamel) y abundante queso (gruyere, muzzarella o reggianito), para luego llevarse a gratinar. El resultado es una capa dorada, cremosa y reconfortante

Bodegon

Los clásicos de siempre, servidos como en casa. Nuestra selección de platos de bodegón te invita a un viaje por los sabores más entrañables de Buenos Aires. Porciones abundantes, recetas de la abuela y esa fusión ítalo-española que nos define. El verdadero sabor porteño, sin pretensiones y con mucho corazón en cada uno de tus viandazzos

Estos productos incluyen una guarnición a elegir — ¡sin costo adicional!

Asado de tira a la cacerola.

Una preparacion de coccion lenta y prolongada que transforma un corte tipicamente parrillero en una carne que se deshace al toque del tenedor. El asado con hueso se brasea en una cacerola tapada, permitiendo que su abundante colageno y grasa intramuscular se fundan lentamente, enriqueciendo un fondo de coccion (generalmente con vino y caldo) que resulta en una salsa oscura, gelatinosa y de un sabor a carne vacuno profundamente intenso.

Bifes a la criolla al disco.

Un plato rustico y sumamente aromatico cocinado en el tradicional disco de arado. El roastbeef, un corte fibroso pero sabroso, se ablanda al cocinarse en sus propios jugos junto a una generosa salsa criolla caliente a base de cebollas, pimientos morrones y tomates. El disco de hierro aporta un ligero toque ahumado y tostado, resultando en un estofado vibrante, colorido y muy jugoso.

Carne al horno.

Un horneado hogareño clasico, utilizando cortes como colita de cuadril, tapa de asado o peceto. La carne se asa a temperatura media-alta, logrando una costra exterior dorada y caramelizada mientras el centro conserva sus jugos y un color rosado. Su perfil es puro sabor a carne, con la textura firme caracteristica del horneado en seco.

Estofado de ternera al disco.

Un clasico de la olla casera. Trozos de carne de ternera (generalmente paleta, roastbeef o tortuguita) dorados y luego estofados a fuego lento en una salsa de tomate espesa, condimentada con hierbas como laurel y oregano, y perfumada con ajo y cebolla. La coccion suave y humeda rompe las fibras de la carne, dejandola extremadamente tierna y empapada del dulzor acido del tomate.

Matambre a la pizza.

Un plato que combina la tradicion parrillera con la pasion pizzera. El matambre, un corte delgado pero fibroso de la vaca, suele tiernizarse previamente (a menudo hirviendolo en leche o caldo). Luego, se dispone extendido sobre la parrilla o asadera y se cubre como si fuera una masa de pizza: salsa de tomate, mozzarella abundante, oregano, aceitunas. La base de carne queda dorada y crujiente en los bordes, sosteniendo una rica cubierta de queso derretido.

Matambre al verdeo.

Una variante sumamente sabrosa y festiva que sustituye la clasica cubierta de tomate y muzza por una salsa untuosa y aromatica. El matambre vacuno, previamente tiernizado para suavizar sus fibras, se baña en una salsa a base de cebolla de verdeo finamente picada, vino blanco, caldo y crema de leche. La combinacion de la carne con la frescura sutil de las hojas verdes y la suavidad de la crema resulta en un plato rico, de salsa espesa y reconfortante, ideal para acompañar con pure.

Milanesa de carne a la fugazzeta.

Una variante inspirada en la clasica pizza porteña. La base crujiente de la milanesa de carne se cubre con generoso queso mozzarella y una capa superior de cebollas cortadas en pluma, previamente salteadas o sudadas. Al hornearse, el queso se derrite y las cebollas terminan de dorarse, aportando un dulzor aromatico intenso que contrasta con el empanado. Suele llevar un toque de oregano.

Milanesa de carne a la napolitana.

La milanesa tradicional elevada a plato principal festivo. Sobre la milanesa ya cocida se añade una capa de salsa de tomate, una feta de jamon cocido y abundante queso mozzarella (o cuartirolo). Se lleva al horno fuerte para que el queso se funda y gratine, fusionando la textura crujiente de la base con la cremosidad lactea y la frescura del tomate en la superficie.

Milanesa de carne.

El pilar de la mesa argentina. Una feta de carne vacuna magra (peceto) pasada por una mezcla de huevo condimentado (ajo, perejil, sal) y empanada en pan rallado. Se frie hasta que la costra exterior queda dorada y crujiente, sellando en el interior una carne tierna y de sabor clasico.

Milanesa de pollo a la napolitana.

Utilizando la misma tecnica de cobertura (salsa de tomate, jamon y queso fundido) que la version de carne vacuna, pero sobre una milanesa de pechuga de pollo. El resultado es un plato un poco mas suave al paladar, donde la carne blanca y de sabor delicado del pollo cede el protagonismo a la intensidad umami del gratinado napolitano.

Milanesa de pollo a la suiza.

Una preparacion suntuosa y muy cremosa. La milanesa de pollo se cubre con una salsa blanca (bechamel) o crema de leche espesa, sobre la cual se coloca abundante queso (idealmente tipo gruyère o queso parmesano) que se gratina al horno. Es un plato pesado, sedoso y de notas lacticas muy presentes que empapan el pan rallado, ablandando ligeramente la costra superior.

Milanesa de pollo.

Otro pilar indiscutido de la cocina de bodegon y de los hogares argentinos. Consiste en pechugas (supremas) o muslos de pollo deshuesados, aplanados suavemente y sumergidos en el clasico ligue de huevo condimentado con ajo y perejil fresco. Luego se rebozan en pan rallado y se cocinan (tradicionalmente fritas o al horno) hasta lograr una costra dorada, uniforme y muy crujiente, manteniendo la carne blanca tierna y jugosa en su interior.

Osobuco al disco al vino tinto.

Un plato de resistencia y profundo sabor. Las gruesas rodajas de osobuco (con su hueso central lleno de tuetano) se sellan y luego se estofan pacientemente en el disco de arado bañadas en vino tinto y caldo. El alcohol se evapora, dejando una salsa espesa, oscura y aterciopelada, mientras que el tuetano se funde, aportando una riqueza inigualable y una textura mantecosa a la carne fibrosa que termina por separarse del hueso.

Pechuga rellena de espinaca.

Una opcion muy magra, colorida y elegante. La pechuga de pollo se abre al medio y se rellena con una mezcla de espinaca cocida (frecuentemente combinada con ajo y un poco de ricota o queso descremado) para luego hornearse. El relleno vegetal ayuda a mantener la humedad interior de la carne blanca, ofreciendo un bocado tierno, muy ligero y con un perfil herbaceo.

Pollo al disco

Un emblema de la gastronomia de campo y bodegon argentina, preparado tradicionalmente al fuego vivo. Se compone de presas de pollo selladas y doradas que luego se cocinan a fuego lento junto a una gran variedad de vegetales: cebollas, morrones de colores, ajo, zanahorias en rodajas y arvejas. Todo se desglasa con vino blanco o cerveza y un caldo bien especiado con aji molido, pimenton dulce y laurel, incorporando ademas rodajas de papa que absorben todos los jugos. El resultado es un plato sustancioso, de carne muy jugosa y una salsa espesa y aromatica ideal para acompañar con pan.

Encurtidos

El ritual obligado para abrir el apetito. Nuestras conservas y escabeches caseros, preparados con paciencia, buen aceite, especias y ese toque justo de vinagre. Ideales para acompañar con una buena rodaja de pan de campo y limpiar hasta la última gota del platito.

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Postres

Para cerrar la comida como se debe. Los clásicos de siempre: desde ese flan que nunca falla y las tortitas que te abrazan el alma, hasta el infaltable queso y dulce. Ese sabor a domingo en familia y a sobremesa larga que corona cualquier buen plato.

Arroz con leche con chocolate.

Una version indulgente orientada a los fanaticos del cacao. Al arroz cocido en leche se le incorpora cacao amargo en polvo o chocolate semi amargo fundido durante el proceso final, logrando un postre de textura densa, color oscuro profundo, con un sabor reconfortante a postre de chocolate casero pero conservando la estructura clasica de granos tiernos.

Arroz con leche con coco.

Una adaptacion exotica y sedosa. El postre se tapea con ralladura de coco, aportando notas tropicales, un dulzor natural muy sutil y una textura sumamente untuosa y pesada en el paladar.

Arroz con leche con dulce de leche.

La maxima expresion del postre criollo. Se trata de la base tradicional de arroz con leche a la que se le integra generosamente una buena cucharada de dulce de leche repostero directamente en la mezcla caliente (o se sirve con un copete importante en la superficie), unificando la textura cremosa del arroz con el sabor acaramelado, denso e intenso del dulce nacional.

Arroz con leche con limon.

Una variante citrica y refrescante del clasico arroz con leche. Durante la coccion lenta en leche, se enfatiza la incorporacion de zester o finas cascaras de limon (y a veces un toque de su jugo sutil), logrando que el fondo lacteo y almidonado adopte un perfume vibrante, limpio y ligeramente acido que corta la dulzura general del postre.

Arroz con leche.

Un clasico reconfortante de la cocina tradicional. Granos de arroz cocidos lentamente a fuego muy bajo en leche entera aromatizada con piel de limon y ramitas de canela, hasta que liberan su almidon natural logrando una textura espesa, cremosa y untuosa. Se sirve frio o templado, espolvoreado con abundante canela en polvo por encima.

Flan de huevo.

El rey indiscutido de los postres de bodegon. Un flan casero de textura firme pero sedosa, elaborado con huevos enteros, leche y azucar, coronado con una capa generosa de caramelo liquido oscuro y brillante

Focaccia de aceitunas.

Un pan plano de origen italiano, de miga aireada, alveolada y sumamente esponjosa, con una corteza exterior crujiente generosamente pincelada con aceite de oliva. Esta version esta salpicada y enriquecida con aceitunas (negras o verdes) enteras o en rodajas que se hunden levemente en la superficie durante el levado, aportando notas saladas, un toque rustico y un profundo aroma a aceite de oliva virgen y romero.

Focaccia de cebolla.

Una variedad clasica de pan plano italiano caracterizada por una miga suave, esponjosa y llena de alveolos, cubierta de una generosa capa de cebollas cortadas en juliana fina. Las cebollas se confitan suavemente con el aceite de oliva durante el horneado, adquiriendo un dulzor caramelizado pronunciado que contrasta perfectamente con la costra dorada, salada y crujiente de la focaccia.

Gelatina de Frambuesa.

Postre fresco, ligero y translucido a base de colageno hidrolizado y saborizantes frutales. Tiene una consistencia temblorosa, sumamente refrescante y de aporte calorico muy bajo, ideal para cerrar una comida pesada de bodegon.

Gelatina de Frutilla.

Postre fresco, ligero y translucido a base de colageno hidrolizado y saborizantes frutales. Tiene una consistencia temblorosa, sumamente refrescante y de aporte calorico muy bajo, ideal para cerrar una comida pesada de bodegon.

Gelatina de Manzana.

Postre fresco, ligero y translucido a base de colageno hidrolizado y saborizantes frutales. Tiene una consistencia temblorosa, sumamente refrescante y de aporte calorico muy bajo, ideal para cerrar una comida pesada de bodegon.

Pan de campo

Un pan tradicional rustico de corteza firme, rustica y ligeramente tostada, con una miga densa pero tierna, de alveolos medianos y un marcado sabor a trigo autentico. Ideal para acompañar picadas, untar con quesos o salsas, o disfrutar simplemente con un toque de aceite de oliva.

Postre cheescake.

Un clasico irresistible y muy pedido. Se trata de unpostre de queso de textura untuosa, densa y suavemente avainillada, sostenida por una base firme y crocante elaborada con galletitas dulces trituradas y manteca. Su cremosidad profunda y el sutil toque acido del queso crema la convierten en el postre ideal para cerrar una comida abundante, equilibrando dulzor y riqueza en cada bocado.

Postre cheesecake de damascos.

Una variante fresca y deliciosa de la clasica tarta de queso. Sobre su caracteristica base crujiente de galletitas y manteca, descansa un relleno de queso crema denso y untuoso. El toque distintivo lo aporta una generosa cobertura de mermelada o compota de damascos, cuya dulzura aterciopelada y sutil acidez frutal contrastan a la perfeccion con la riqueza lactea del postre, logrando un equilibrio de sabores exquisito.

Postre cheesecake de frutilla.

Probablemente la combinacion mas tradicional y amada para la tarta de queso. Sobre la clasica base de galleta crujiente y el untuoso y rico relleno de queso crema, se despliega una abundante cubierta de salsa, jalea o mermelada de frutillas. Este topping rojo intenso aporta una dulzura frutal irresistible y una acidez vibrante que corta de maravilla con la pesadez lactea del postre, logrando un bocado perfecto.

Postre cheesecake de Frutos del bosque.

Una porcion indulgente del clasico pastel de queso reinterpretado, adaptado al paladar local. Presenta una base compacta y crocante de galletitas trituradas unidas con manteca, que sostiene un relleno denso, muy cremoso y con el caracteristico toque ligeramente acido del queso crema. La corona del postre es una abundante y brillante compota o jalea casera de frutos del bosque (frutillas, moras, arandanos y frambuesas), que aporta el equilibrio exacto de frescura, acidez y dulzor para cortar con la riqueza del queso.

Postre cheesecake de naranja.

Una propuesta citrica y refrescante que reinventa el clasico postre. Mantiene su caracteristica base crocante de galletitas trituradas y el centro cremoso, suave y denso a base de queso. Se corona con una jalea, curd o mermelada artesanal de naranjas, que aporta un brillo espectacular y un contraste citrico brillante, dulce y con ese toque sutilmente amargo de la fruta, ideal para limpiar el paladar tras una comida contundente.

Postre Chocotorta.

El postre emblema de la reposteria moderna argentina. Capas sucesivas de galletitas Chocolinas humedecidas en cafe suave o leche, unidas firmemente por una mezcla espesa y untuosa de queso crema y dulce de leche repostero en partes iguales. Se sirve frio, con una textura compacta que se funde en la boca, combinando el amargor suave del chocolate con la intensidad del dulce de leche.

Postre Coquitorta.

Una variante creativa inspirada en el clasico argentino, adaptada para los amantes del coco. Consiste en galletitas de chocolate o vainilla humedecidas en leche (o chocolatada), intercaladas con una crema densa y dulce elaborada a base de dulce de leche repostero mezclado con abundante ralladura y escamas de coco tostado. Su textura es humeda, compacta y de un marcado sabor tropical y acaramelado.

Postre Tiramisu.

Una reinterpretacion local del clasico postre italiano. Capas de vainillas (bizcochos de soletilla) suavemente humedecidas en cafe fuerte (a veces con un toque de licor o cognac), alternadas con una crema aireada, untuosa y rica a base de queso crema o mascarpone, y cubiertas con una fina capa de cacao amargo en polvo que aporta un contraste amargo y elegante.

Guarnicion

Una cuidada selección de acompañamientos diseñados para armonizar y potenciar cada bocado de tu viandazzo. Elaboradas con los mejores productos, nuestras guarniciones aportan texturas contrastantes y notas de sabor que transforman tu plato en una experiencia culinaria completa.

Arroz a la italiana.

Una version mas aromatica del arroz. Suele prepararse sofrito con ajo o cebolla en aceite de oliva, cocinado con caldo y enriquecido con queso rallado, hierbas frescas (como albahaca o perejil) y a veces cubitos de tomate. Tiene notas sabrosas y un toque untuoso.

Arroz bechamel.

Un plato de arroz sumamente reconfortante, de consistencia cremosa y envolvente. El arroz blanco cocido se mezcla e integra generosamente con una salsa bechamel (salsa blanca) suave y espesa, a menudo enriquecida con queso rallado y una pizca de nuez moscada. Al llevarlo brevemente al horno o servirse humeante, adquiere una textura sedosa donde cada grano queda abrazado por la cremosidad de la salsa lactea.

Arroz blanco.

Granos de arroz hervidos al dente, sueltos y de sabor neutro. Funciona como la base por excelencia para acompañar todo tipo de guisos, carnes con salsa o preparaciones muy condimentadas, ya que absorbe perfectamente los jugos del plato principal.

Arroz jardinera.

Arroz blanco salteado o mezclado con una colorida variedad de vegetales en cubitos (zanahoria, arvejas, choclo y pimiento). Aporta notas dulces, frescura visual y una textura variada que enriquece notablemente al arroz simple.

Bastones de polenta.

Polenta cocida, enfriada hasta solidificar, cortada en bastones y cocinada al horno o frita hasta lograr una superficie exterior crujiente y un interior suave y cremoso. Tienen un sabor rustico a maiz muy reconfortante.

Cuscus.

Semola de trigo duro hidratada que adopta una textura ligera, granulada y esponjosa. Absorbe rapidamente los aromas del caldo o aceite de oliva con el que se prepara, ofreciendo un bocado aireado, sutil y de rapida digestion.

Espinacas a la crema.

Hojas de espinaca cocidas y reducidas, sumergidas en una salsa blanca o crema de leche espesa, a menudo perfumadas con un toque de ajo y queso rallado gratinado. Es una guarnicion untuosa, rica y de sabor profundo que suaviza el amargor natural de la hoja verde.

Humus.

Una cremosa pasta de garbanzos triturados con pasta de sesamo (tahin), jugo de limon, ajo y aceite de oliva. Aunque a menudo se usa como dip, como guarnicion aporta una textura untuosa, notas terrosas, citricas y un alto contenido de proteinas vegetales.

Papas a la crema.

Una guarnicion rica, untuosa y muy popular en los bodegones, ideal para acompañar carnes rojas o aves. Consiste en papas cortadas en rodajas o cubos, cocinadas y bañadas en una abundante y espesa crema de leche, sutilmente condimentada con ajo, pimienta blanca y nuez moscada. A menudo se terminan en el horno para lograr que la crema reduzca, abrace la papa, y se forme una capa superior ligeramente dorada y gratinada (especialmente si llevan queso). El resultado es un bocado muy tierno que se deshace en la boca.

Papas al natural a la provenzal.

Una guarnicion sencilla pero con mucho caracter, ideal para aportar frescura y un toque picante a platos de bodegon. Las papas, hervidas enteras o en cubos hasta quedar tiernas (al natural), se escurren y, aun calientes, se rocian abundantemente con la clasica mezcla provenzal argentina: ajo finamente picado, perejil fresco abundante, un chorrito de aceite (de oliva o girasol) y, a veces, un toque de vinagre o jugo de limon. El calor de la papa ayuda a liberar los aromas del ajo y el perejil sin llegar a cocinarlos, resultando en un acompañamiento vibrante,

Papas al natural.

La forma mas simple y limpia de disfrutar la papa. Se cortan en cubos o trozos y se hierven en agua con sal hasta alcanzar una textura tierna y suave. Su perfil es neutro, con un ligero dulzor natural almidonado, siendo la guarnicion mas baja en grasas.

Papas en cuñas.

Papas cortadas en gajos gruesos con piel, condimentadas con pimenton, oregano y aceite, y horneadas hasta dorar. Presentan un exterior rustico y tostado con un interior tierno y harinoso.

Papas ralladas al horno.

Conocidas popularmente como papas pay, se obtienen rallando papas, llevandolas al horno con una crema y especias, logrando una capa crocante. Aportan una textura crujiente ideal para contrastar con carnes suaves o salsas.

Pure de papas.

Un clasico imperdible. Papas hervidas y pisadas hasta obtener una consistencia suave, enriquecidas generosamente con manteca, leche y un toque de nuez moscada. Su textura es sedosa, fundente y reconfortante en el paladar.

Pure mixto.

Una variante colorida y ligeramente mas dulce que el pure tradicional. Se elabora combinando papas y batatas (o zapallo/calabaza) pisadas juntas con manteca y leche. La mezcla aporta un contraste sutil de sabores entre el almidon de la papa y el dulzor caracteristico de la batata o el zapallo.

Verduras salteadas (de estacion).

Un mix de vegetales frescos (como zucchini, zanahoria, cebolla, morron y chauchas) salteados rapidamente a fuego fuerte en wok o sarten con un toque de aceite de oliva. Conservan una textura firme y crujiente (al dente), resaltando los sabores naturales y aportando gran colorido.

Otros

Porque en nuestra mesa siempre hay lugar para un gustito más. Esas porciones extra, aderezos, ese pancito rico y caprichos que le dan el toque final y personal a tu pedido. Vos pedí, que nosotros te lo llevamos para que no te quedes con las ganas.

extra crema champiñon.

Rica y terrosa, elaborada con crema de leche fresca y laminas de champiñones dorados. Un acompañamiento sofisticado, humedo y profundamente reconfortante.

extra crema de Curry.

Una porcion adicional de nuestra suave y aromatica salsa de curry, elaborada con una base sedosa de crema. Ideal para bañar carnes, enriquecer un arroz blanco o simplemente dale mas a tu viandazzo

extra crema de Mostaza.

Untuosa y de sabor intenso, elaborada con crema de leche fresca y una mezcla de mostazas. Perfecta para realzar pechugas de pollo o darle un giro distinto a cualquier milanesa clasica.

extra crema de puerro.

Suave y ligeramente dulce, esta salsa combina la untuosidad de la crema de leche con anillos de puerro salteados lentamente hasta quedar tiernos y traslucidos.

extra crema de Verdeo.

La tradicional y amada salsa de los bodegones porteños. Hecha a base de crema de leche y muchisima cebolla de verdeo tiernizada en manteca. Un viaje de ida para bañar carnes o papas.

extra crema Roquefort

Intensa y de gran caracter. Una crema espesa fundida con autentico queso azul (roquefort), ideal para salsear carnes rojas o para los verdaderos amantes de los sabores fuertes y persistentes.

extra pomarola.

La clasica salsa de tomate casera de la abuela, con su base de sofrito de cebolla, morron y zanahoria, cocinada a fuego lento. Ideal para salsear guarniciones o para los devotos de mojar el pancito al final.

extra salsa Buenos Aires.

Una porcion extra de esta clasica y deliciosa salsa de bodegon, que combina el dulzor de una ligera reduccion, toques acaramelados, especias y un dejo agridulce que resalta cualquier corte de carne.

extra salsa de Limon.

Ligera, aterciopelada y citrica. Una emulsion suave con jugo de limon natural que aporta una frescura vibrante, ideal para cortar la pesadez y realzar aves o pescados.

extra salsa de naranja.

Agridulce, almibarada y brillante. Una reduccion casera a base de jugo de naranja natural. Perfecta para darle un toque citrico y humedo a las carnes blancas.

extra salsa de Pimienta.

Clasica salsa cremosa salpicada con granos de pimienta negra, algunos enteros y otros recien molidos. Aporta un retrogusto picante, calido y elegante.

extra salsa Suiza.

Una porcion adicional de nuestra delicada salsa blanca (bechamel) enriquecida con una generosa mezcla de quesos fundidos. Muy cremosa y suave, excelente para gratinar o acompañar carnes blancas.

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